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Fractura del cuello
Fractura de vértebra cervical, fractura cervical
Una fractura de cuello es una rotura de una o más vértebras cervicales. Romperse el cuello puede tener un desenlace mortal, ¡aunque por suerte no siempre es así! Esto depende sobre todo de la localización y de la gravedad de la fractura. Una fractura de cuello puede causar problemas graves como una parálisis. Es importante actuar con rapidez ante una fractura de cuello.
La región del cuello (columna cervical) consta de siete vértebras. Las dos primeras vértebras cervicales forman juntas una articulación especial. La segunda vértebra cervical también se llama \"draaier\" (axis) y desempeña un papel importante en la rotación de la cabeza, por ejemplo al negar con la cabeza.
¿Cómo se produce una fractura de cuello?
Una fractura de cuello es consecuencia de un accidente (traumatismo) o de una enfermedad. Una fractura cervical traumática casi siempre se produce por un golpe fuerte, una caída desde altura o una colisión a gran velocidad. En casos raros, una torsión brusca e intensa del cuello puede provocar una fractura.
En una fractura no traumática, por lo general no está claro cómo se produjo. También se denomina fractura patológica, porque la causa puede ser una enfermedad subyacente. Suele deberse a desmineralización ósea (osteoporosis) o a cáncer de hueso. Estas enfermedades reducen la calidad ósea y el hueso puede romperse incluso con un golpe o impacto leve o con un giro repentino.
Características de una fractura de cuello
Pueden aparecer múltiples síntomas en una fractura de cuello. Casi siempre hay dolor intenso inmediato en el cuello y posiblemente también en la parte alta de la espalda o en los hombros. Si los fragmentos óseos del cuello se desplazan, puede tener consecuencias graves. Existe el riesgo de que los fragmentos dañen la médula espinal o el tejido nervioso.
La lesión o el atrapamiento de la médula espinal o de los nervios provocan dolor o alteraciones de la sensibilidad en uno o ambos brazos. Ejemplos de ello son hormigueo, entumecimiento, pérdida de fuerza y/o parálisis.
En casos extremos, el fragmento desplazado secciona por completo la médula espinal. Entonces hay una lesión medular. Esta lesión es irreversible y causa alteraciones de la sensibilidad y parálisis en brazos, piernas y tronco.
Fractura de Hangman
La fractura de Hangman es otro término para una fractura de la segunda vértebra cervical. Recibe este nombre porque a menudo es consecuencia de un intento de suicidio por ahorcamiento. La causa exacta de la fractura es una hiperextensión súbita y grave del cuello.
Otras causas de una fractura de la segunda vértebra cervical son un accidente de tráfico o un golpe fuerte en el cuello. La segunda vértebra cervical es la más vulnerable. En casi la mitad de los casos, la vértebra que se rompe es la segunda.
¿Cómo se diagnostica una fractura de cuello?
Ante la sospecha de una fractura de cuello, se realiza un estudio exhaustivo. Por lo general, comienza con una radiografía. El radiólogo evalúa si hay fractura y un posible desplazamiento de los fragmentos óseos. La radiografía también puede aportar información importante sobre una fractura patológica, valorando la densidad ósea y la posible presencia de cáncer de hueso.
Para investigar más a fondo la densidad ósea en caso de desmineralización, si es necesario se realiza una DEXA-scan. Si también hay irradiación del dolor y/o signos de parálisis, se realiza una resonancia magnética. En ella es visible una posible lesión del tejido nervioso o de la médula espinal.
Tratamiento de una fractura de cuello
En caso de una fractura de cuello, el tratamiento comienza de inmediato. Es importante que el cuello no se mueva y se inmovilice enseguida. Por lo general con un collarín cervical rígido u órtesis cervical. Así se reduce el riesgo de desplazamiento de los fragmentos y de que causen más daños. La férula también reduce la presión sobre el tejido nervioso y la médula espinal. Una fractura de cuello siempre requiere ingreso hospitalario.
Si el cirujano decide no operar, un collarín cervical rígido durante al menos seis semanas es suficiente para que la fractura consolide. Si se necesita cirugía, el cirujano restablece los fragmentos con placas y tornillos.
Tras la operación o el periodo de reposo, es momento de recuperar la movilidad y la fuerza del cuello. Es recomendable hacerlo bajo la supervisión de un fisioterapeuta. El fisioterapeuta ayuda a establecer pautas y ofrece recomendaciones de movimiento. Otras modalidades que puede utilizar son el masaje, las movilizaciones y el ejercicio terapéutico.
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