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Anticoagulantes
Anticoagulantes
Los anticoagulantes son medicamentos que inhiben la coagulación de la sangre. A menudo también se denominan medicamentos antitrombóticos; esta es una expresión más correcta. La sangre no se vuelve más "líquida", sino que estos fármacos evitan la coagulación.
Tipos de anticoagulantes
Se distinguen dos grupos de anticoagulantes: leves y potentes. Los antiagregantes plaquetarios menos potentes se prescriben cuando el riesgo de coagulación es relativamente bajo.
Al grupo de anticoagulantes potentes pertenecen los antagonistas de la vitamina K (AVK). Los AVK inhiben la acción de la vitamina K, necesaria para la producción de factores de coagulación en la sangre.
Otro grupo de anticoagulantes potentes son los anticoagulantes orales de acción directa, abreviados como DOAC. Estos ejercen una inhibición directa sobre proteínas de la coagulación en la sangre, como la trombina. Los anticoagulantes potentes se prescriben cuando el riesgo de coagulación está elevado.
¿Para qué se utilizan los anticoagulantes?
Se prescriben anticoagulantes cuando ya existe trombosis o cuando los pacientes tienen un mayor riesgo de coágulos sanguíneos. Ejemplos de ello son las arritmias cardíacas y la aterosclerosis (arterioesclerosis).
En la práctica, los anticoagulantes se recetan con frecuencia para prevenir un nuevo ictus o un infarto de miocardio. Con ello se evita que los vasos sanguíneos vuelvan a obstruirse con facilidad. Tras una cirugía, los anticoagulantes también figuran casi siempre en la lista de medicación.
¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de los anticoagulantes?
Con el uso de anticoagulantes pueden aparecer efectos secundarios. Esto depende de la potencia del fármaco. Con los antiagregantes plaquetarios, los efectos secundarios suelen limitarse a la aparición fácil de hematomas (moretones) y a heridas que tardan más en dejar de sangrar.
Estos efectos secundarios se presentan de media en el 10 al 30% de los usuarios. Con los AVK y los DOAC, más potentes, se observan porcentajes similares de los efectos mencionados y, además, hay un mayor riesgo de hemorragias espontáneas gástricas o intestinales.
¿Dónde se pueden adquirir los anticoagulantes?
Los anticoagulantes se obtienen en la farmacia. Los antiagregantes plaquetarios se producen en forma de comprimidos y polvo. Los AVK y los DOAC solo están disponibles en comprimidos. Por último, también existen pequeñas inyecciones con anticoagulantes, que vienen en jeringas individuales y pueden ser administradas por los propios pacientes.